PINTOR. MIAMI. ESTADOS UNIDOS.
Me llamo Reynier Ferrer. Nací en La Habana, Cuba, en 1979. Vivo en Miami, Florida. Mi obra es una reacción al mundo que me rodea. Cada aspecto de mi interacción con la realidad cotidiana actúa como un estímulo para mi creación. La mezcla de colores, texturas, sonidos, movimientos y personas que encuentro en mi actividad diaria actúa como golpes o caricias en mi mente, y siento constantemente la necesidad de traducirlos en pinturas o dibujos.

Recuerdo que siempre tuve una mente algo inquieta, lo que me llevó a buscar formas de expresarme, buscando un refugio donde pudiera canalizar todo mi mundo interior, que ya se manifestaba inconscientemente. Como casi todos los pintores, empecé dibujando; recuerdo jugar con mi hermano mayor, donde él decía el nombre de un objeto o animal para que yo lo dibujara, y luego, mientras lo dibujaba, también creaba historias, con cierto humor. Todo lo que dibujaba se mezclaba con otros objetos y figuras: convertía los números en formas aleatorias; encontraba formas en las imperfecciones de las paredes de mi casa; veía batallas, dragones, animales, todo tipo de escenarios que a veces ni siquiera me dejaban dormir.
Luego, en mi adolescencia, continué interesado en las artes, especialmente en el dibujo, que consideraba algo íntimo y directo, una forma de crear algo solo mío para reconocerme y entenderme un poco más. También comencé a escuchar música y canalicé todo el imaginario a través de mi personalidad, siendo muy extrovertido y a veces bastante contradictorio con todo lo que me rodeaba. Viví mi adolescencia como muchos otros, a toda velocidad y llena de preguntas existencialistas.
Cuando estaba cerca de los 17 años, gracias a mi hermana, conocí a un pintor y escultor llamado Leo de Lázaro. Él me mostró una visión enriquecedora y sin complicaciones de ver el mundo a través del arte. Esta guía me dio confianza, algo que considero fundamental, especialmente al principio, cuando todo artista se cuestiona tantas cosas. Todo lo que aprendí con Leo tuvo tal impacto en mí; influyó enormemente en mi forma de ver la vida a partir de entonces. Decidí entonces presentarme a las pruebas de aptitud para la Escuela Nacional de Bellas Artes “San Alejandro” en La Habana; después de esta decisión, todo cambió; no había vuelta atrás…

No podría hacer tal cosa… Cuando intentamos definirlo, nos enredamos más y más en su esencia; sería como intentar explicar nuestro estado de ánimo; cada uno lo vive y lo siente de manera diferente, y nadie entenderá realmente lo que sientes.
Normalmente trabajo en varias pinturas simultáneamente, alternando entre tenerlas en el suelo o contra la pared. Para mí, el proceso creativo es vital, directo y al mismo tiempo complejo porque todo cambia, cada capa de pintura sobre otras me lleva al riesgo de que todo quede cubierto. Aún así, debo correr esos riesgos para llegar a donde quiero, o hasta donde la propia pintura me pide que pare. Esta adrenalina es la parte del proceso que más disfruto, el diálogo y la energía que se crea.
Pinto mientras conduzco mi coche, mientras camino por las calles; siempre, mis estímulos son cosas reales y la experiencia cotidiana; también, mis estados de ánimo siguen presentes.
No necesito un boceto para empezar; prefiero no estar condicionado por nada que limite mi experiencia creativa. A veces, cuando tengo frases, formas o experiencias antes de empezar a pintar, cambian completamente cuando se manifiestan durante el proceso creativo.
Como dije en la pregunta anterior, intento no crear fórmulas que limiten mi proceso creativo, todo lo contrario, el nacimiento de sensaciones y estados de ánimo, así como otras ideas más concretas que cambian por el camino, se convierten en algo más hasta el punto de no reconocer muchas veces las primeras formas del cuadro.
Diría que mi motivación es el inconformismo, el desconcierto ante las situaciones de la vida, y la necesidad de ver y crear otro tipo de belleza y crear escenarios infinitos. La influencia en mi trabajo proviene de todo el arte de posguerra, el informalismo y el expresionismo abstracto, artistas como Antoni Tàpies, Willem de Kooning, Franz Kline, entre otros, así como del neoexpresionismo, especialmente figuras como Jean-Michel Basquiat, Anselm Kiefer, Julian Schnabel, Philip Guston, Georg Baselitz, Markus Lüpertz.
Mi estudio está ubicado en Miami, Florida; es un almacén industrial. Es mi espacio de reflexión, acción y paz; donde entro y dialogo con toda la obra que tengo colgada en las paredes, papeles en el suelo y obras en proceso, todo esto se convierte en una extensión de mí.
