PINTORA. JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ. ESPAÑA
ANA BARRIGA HABITA LA MEMORIA COLECTIVA A TRAVÉS DE LA TEXTURA, DONDE LO TRIDIMENSIONAL ROMPE EL PLANO Y EL BRILLO SE CONVIERTE EN NARRATIVA. SUS MANOS NO PINTAN, ESCULPEN LA SUPERFICIE. SU OBRA SE MIRA Y SE TOCA CON LA MIRADA. EL VOLUMEN NO ABRUMA, SUGIERE. PROTAGONIZA @ANABARRIGAOLIVA
FOTOGRAFÍA CORTESÍA DE LABARRIGA STUDIO

“¿Pintas desde la calma y la felicidad, o necesitas un punto de tensión o melancolía para crear?“
Pinto como vivo. Dentro del estudio sigo siendo la misma Ana que fuera, y paso muchas horas en el estudio, así que he tenido que pintar desde todos esos lugares que la vida pone a cualquiera. Pero es cierto que considero mi pintura vitalista porque así soy yo, dentro y fuera del estudio, independientemente de la situación que esté atravesando. Imagino que es más una cuestión de actitud.
“¿Qué haces con la frustración cuando una pieza no sale como esperabas en tu cabeza?“
Esos momentos de fricción son maravillosos. Intento e intento una y otra vez, mil veces si es necesario, hasta que mi mano y mi cabeza empiezan a entenderse. A veces ni siquiera entonces funciona, pero no importa; después de todo, me dedico a pintar, no a cirugía a corazón abierto.
“¿Qué es lo que más te cuesta soltar o dar por terminado en un lienzo?“
Creo que los pintores debemos ser honestos con nuestra pintura y conscientes del poder que esta tiene. La pintura suele ser más poderosa que nuestras ideas, y durante el proceso, la pintura te desafía, te devuelve el golpe. Está bien forcejear un poco con ella, pero casi siempre es la pintura la que gana la batalla. Podría verlo como un fracaso, pero prefiero verlo como un milagro.

“¿Quién eres y qué te apasiona hacer cuando dejas los pinceles y cierras la puerta del estudio?“
Como te decía antes, soy la misma persona fuera y dentro del estudio, con o sin pinceles. Una simple chica de pueblo a la que le gusta salir en bici y bailar un poco de vez en cuando. Pero eso también lo hago a través de la pintura.
“¿Te cuesta desprenderte de tus obras cuando se venden, o sientes que ya no te pertenecen?“
Para mí es un momento muy mágico. Hacer lo que te apetezca en el estudio y que de eso surja una obra capaz de conectar con alguien hasta el punto de querer convivir con ella, con la convicción de que no solo no se cansará de ella, sino que le aportará algo cada vez que la mire. Yo creo en Dios.

“¿Has pintado alguna vez algo tan personal o doloroso que decidiste no mostrárselo a nadie?“
He pintado cosas en momentos muy complicados que la vida a veces pone delante de nosotros y que ni siquiera podemos entender, solo tenemos que dejar que pasen. Curiosamente, creo que podrían estar entre las obras más bonitas que he pintado. Supongo que es una forma inconsciente de sanar situaciones irremediables. Aunque también es cierto que, por la naturaleza de mi pintura, ese dolor o tristeza no aparece explícitamente en la obra, así que nunca me ha importado que esas obras pudieran exponerse.
“¿El silencio en tu estudio te acompaña o te abruma? ¿En qué piensas cuando pasas horas pintando sola?“
Normalmente no pinto en silencio, siempre tengo la radio puesta o pongo reggaetón, ópera, flamenco, etc. El silencio me resulta algo fúnebre. Y a menudo pienso que el universo, siendo infinito, se está expandiendo. Eso es poderoso, ¿verdad? Pero al final, Brooklyn está aquí y ahora. Pienso en colores, pinceladas, diálogos, todo tipo de cosas desordenadas… Y pienso en lo afortunada que soy de poder dedicarme a esto.

“¿Qué es lo primero que haces cuando te encuentras con un bloqueo creativo frente a un lienzo en blanco?”
Normalmente, antes de enfrentarme a un lienzo en blanco, tengo la idea muy bien trabajada. Y para activar mi creatividad juego, leo, escucho, trastoqueo todo lo que puedo, salgo a pescar a las calles… En fin, vivo, porque de ahí viene mi pintura, de lo que vivo.

Fotografía cortesía de Ana Barriga
Ana Barriga (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1984) es una de las figuras más relevantes de la escena del arte contemporáneo español. Su obra, que se mueve entre la pintura, la escultura y la instalación, busca el equilibrio entre la razón y la emoción, utilizando el humor, el juego y la ironía como herramientas para romper con lo establecido. Trabaja con una amplia gama de materiales como óleo, esmalte, rotulador y spray, creando piezas vibrantes donde lo cotidiano se funde con lo simbólico y lo teatral.
Es licenciada en Bellas Artes y máster en Idea y Producción por la Universidad de Sevilla (2014-2015). Su trayectoria ha sido reconocida con casi 40 premios, entre los que destacan el Premio a la Innovación BMW (2021) y la Medalla de Honor en Bellas Artes (2023). Su obra ha viajado por todo el mundo, con presencia en ferias como ARCO, Art Basel Miami y Art Busan, y en galerías de Nueva York, Dubái y Seúl.